Es una consultoría gastronómica dedicada y continua que trabaja dentro de tu negocio como una dirección gastronómica. No es una asesoría puntual: fee mensual fijo, contrato mínimo de 12 meses con vocación plurianual y dedicación continuada. Tú mantienes tu cocina y tu equipo; lo que incorporas es el especialista que funge como tu director gastronómico.
Dirige a tus tres equipos —el culinario, el operativo y el de gestión— para que mejoren en todas las áreas de forma continua, como lo haría un departamento interno. Se llama gastronómica, y no culinaria, a propósito: es dirección del negocio completo, no solo de la cocina. El acompañamiento es transversal: la toma de decisiones de cada equipo, su know-how y sus buenas prácticas, el stack de software con el que se gestiona el negocio, la transferencia de conocimiento y las decisiones estratégicas y estructurales. No sustituye a nadie: añade la capa de dirección que la mayoría de negocios de hostelería necesitan y no tienen.
Y ahí está el «outsourcing» del nombre: esa dirección no forma parte de tu estructura ni de tu operación. Responde ante quien toma las decisiones últimas del negocio, pero no es un empleado: se factura como servicio profesional, con contrato entre las partes, así que no hay nómina, ni costes laborales, ni indemnizaciones, ni la rigidez de un alto directivo en plantilla.
La dedicación ronda el 80 %, nunca el 100 %. Está estructurada así a propósito: mantener cartera propia es lo que conserva la independencia y la perspectiva externa que dan valor al servicio.