Si estás leyendo esto, probablemente llevas meses sin dormir bien. Tu restaurante pierde dinero, las deudas crecen y sientes que no hay salida. Antes de tomar una decisión emocional — cerrar de un día para otro, seguir aguantando sin plan o vender a la primera oferta — necesitas un diagnóstico frío de la situación. Hay tres opciones posibles: rescatar el negocio con cambios drásticos, traspasar para minimizar pérdidas, o cerrar de forma ordenada para proteger tu patrimonio personal. La peor opción es no decidir.
- Llevas 3 o más meses consecutivos perdiendo dinero
- Has agotado tus ahorros personales y estás financiando el restaurante con deuda
- Los proveedores te han cortado el crédito o te exigen pago al contado
- Has dejado de pagar cuotas de Seguridad Social, IVA o IRPF
- El equipo sabe que las cosas van mal y los mejores ya se están yendo
- Has pensado en no abrir mañana y dejarlo todo
Si reconoces 2 o mas de estas situaciones, tu restaurante necesita un diagnostico profesional.