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Templar chocolate es una técnica culinaria que implica calentar y enfriar chocolate a temperaturas específicas para estabilizar la manteca de cacao, logrando así una cristalización uniforme. Este proceso es fundamental para obtener un chocolate con un acabado brillante, una textura suave y un punto de fusión ideal. La etimología de «templar» proviene del latín temperare, que significa «moderar» o «regular», lo cual es precisamente lo que esta técnica busca hacer con la temperatura del chocolate.
El proceso de templado se basa en la ciencia de la cristalización de la manteca de cacao, que contiene diferentes tipos de cristales, cada uno con su propio punto de fusión. El objetivo es fomentar la formación de los cristales beta (β), ya que estos proporcionan al chocolate sus características deseables. La importancia de esta técnica en la cocina profesional es indiscutible, ya que un chocolate correctamente templado es esencial para la creación de bombones, figuras, coberturas y decoraciones con acabados impecables.

En la haute cuisine y la chocolatería fina, el templado del chocolate es una habilidad esencial. Se utiliza para crear piezas con acabados brillantes y texturas aterciopeladas. En la cocina regional española, el chocolate templado adorna postres tradicionales y modernos, dándoles un toque de elegancia. Las técnicas específicas de preparación incluyen el método de tablaje, el método de sembrado, y el uso de máquinas temperadoras profesionales.
Platos emblemáticos que emplean chocolate templado varían desde las clásicas Trufas de Chocolate hasta creaciones más innovadoras como Bombones Rellenos con sabores autóctonos. En cuanto a maridajes, el chocolate templado combina perfectamente con frutas, especias, y licores, permitiendo una infinita variedad de creaciones culinarias.
Las innovaciones en cocina molecular han llevado el uso del chocolate templado a nuevos niveles, con técnicas como el esferificado de chocolate, donde el templado es crucial para conseguir la textura deseada.
Los puntos críticos de control (HACCP) en el proceso de templado del chocolate incluyen la monitorización precisa de la temperatura y la prevención de la contaminación por humedad. Los errores frecuentes incluyen no alcanzar las temperaturas correctas o enfriar el chocolate demasiado rápido, lo que puede resultar en un producto sin el brillo o la textura deseados. El rendimiento del chocolate templado depende de su correcta manipulación y almacenamiento.
La estandarización del proceso en un entorno profesional es clave para garantizar la consistencia y calidad del producto final. La seguridad e higiene deben ser prioritarias, manteniendo el área de trabajo y los utensilios limpios y libres de contaminantes.
Evitar la humedad: Incluso una pequeña cantidad de agua puede arruinar el chocolate templado, provocando que se «seme» o se vuelva grumoso.
Paciencia y práctica: Templar chocolate es tanto un arte como una ciencia. La práctica constante llevará a perfeccionar la técnica.
Adaptación a las necesidades del establecimiento: Dependiendo del volumen de producción, considerar la inversión en una temperadora de chocolate para automatizar y estandarizar el proceso.
Errores comunes que los principiantes deben evitar incluyen no secar completamente los utensilios antes de su uso y no seguir las curvas de temperatura adecuadas para el tipo específico de chocolate (negro, con leche, blanco).
Este artículo forma parte de la Enciclopedia Gastronómica de ChefBusiness.co, ofreciendo una visión completa y detallada sobre la técnica de templar chocolate, esencial para profesionales de la hostelería en España y Latinoamérica.